El aprendizaje de la gramática y las prácticas del lenguaje

En este artículo abordamos dos interrogantes que con frecuencia circulan en la escuela: ¿hay que enseñar gramática?, y especialmente, ¿el estudio del sistema contribuye a mejorar la comprensión y la producción de textos?

La Gramática, entendida durante muchos años como descripción estructural del sistema y en su relación con la mejora del uso lingüístico —especialmente de la expresión de los alumnos—, se ha puesto en duda. Pero, si bien los conocimientos gramaticales per se no garantizan la mejora de las capacidades comunicativas, en la actualidad se va relegando la gramática oracional a otras gramáticas, como la gramática del texto, que consideran que la enseñanza de la gramática es necesaria para la formación de lectores y escritores competentes.

En esta línea, se pone el acento en las prácticas del lenguaje entendidas como saberes que tienen al lenguaje (sonidos, palabras, oraciones, textos, situación comunicativa, etc.) como objeto de estudio y sistematización. Por tanto, la enseñanza no solo implica momentos para trabajar la oralidad, la lectura y la escritura sino que también requiere habilitar espacios en los que la lengua y los textos constituyan un foco de actividad metalingüística.

La reflexión metalingüística supone la apropiación de cuestiones vinculadas con la gramática, la normativa y los textos que habrán de contribuir a optimizar la interpretación y la producción oral y escrita de los estudiantes.

 

Análisis sintáctico, ¿sí o no?

Recordemos que la gramática es el estudio del sistema de la lengua y que, a su vez, comprende otras disciplinas como la morfología, la fonética, la fonología, la semántica y la sintaxis. La sintaxis se ocupa de investigar cuáles son las reglas que rigen la combinación de distintos elementos, palabras y construcciones para formar una oración.

Muchas veces se identifica la sintaxis con el análisis sintáctico, ya que durante bastante tiempo el análisis sintáctico de oraciones descontextualizadas o con una «supuesta contextualización» — puesto que se extraían de los textos leídos, en su mayoría de los textos literarios— fue la única estrategia didáctica para trabajar los contenidos gramaticales en el área de lengua. Un ejercicio mecanizado y sin reflexión en torno a la relación entre las estructuras y los significados que, por ende, en nada favoreció el mejor desempeño comunicativo.

 

El conocimiento de la sintaxis y la normativa es un aspecto importante de la lengua pero por sí solo no asegura un uso eficaz.

 

 

El enunciado y la oración

Las recurrentes dificultades de los alumnos para desempeñarse en situaciones comunicativas más formales, como la comprensión y producción de textos académicos, y también la falta de estrategias discursivas en la expresión oral, en la lectura y en la escritura dejaron en claro que no es suficiente conocer los procedimientos de relación entre estructuras más globales sino que, además, se deben conocer los mecanismos sintáctico-semánticos que vinculan las estructuras dentro de la oración. El conocimiento de la sintaxis y la normativa es un aspecto importante de la lengua pero por sí solo no asegura un uso eficaz. Esta eficacia se manifiesta cuando el hablante o escritor es capaz de elegir en cada situación qué decir o escribir y cómo va a hacerlo y, también, cuando un oyente o lector comprende lo que escucha o lee.

Por eso, la enseñanza deberá priorizar las relaciones desde una perspectiva pragmática; es decir en función del uso del lenguaje, lo que lleva a centrar la atención en unidades lingüísticas contextualizadas o enunciados y en lo que el hablante quiso decir (su significado). Hacer foco en el lenguaje de uso implica trabajar con enunciados y a su vez con oraciones, que son las microestructuras constitutivas de los textos.

La oración puede definirse como una unidad con sentido completo, es decir, expresa un significado convencional (qué se dice) que es diferente del significado que le atribuye el hablante (qué se quiere decir).

Gráficamente, se distingue porque comienza con mayúscula y finaliza en un punto. Desde la perspectiva comunicacional, el hablante necesita usar, conocer y hacer conscientes los recursos léxicos, morfosintácticos y discursivos, por eso es importante proponer situaciones en las que la producción de enunciados propios o la interpretación de los textos producidos por otros conduzcan a la reflexión y al progresivo conocimiento sistemático de los recursos que ofrece el lenguaje, de manera que los alumnos mejoren el uso que hacen de él.

 

Reflexiones sobre la lengua y los textos

Más allá de que la reflexión sobre algunos aspectos particulares del sistema de la lengua y los textos puede surgir en forma ocasional a partir de las experiencias de clase, por ejemplo cuando aparece una duda respecto a cuál es la manera más conveniente de ordenar las partes de una oración para producir un determinado efecto de sentido; es necesario planificar actividades y secuencias en las que se trabajen contenidos específicos de la lengua que habiliten la discusión sobre las unidades que la componen y sus reglas de funcionamiento; es decir, proyectos que den lugar al pensamiento, profundización, hipotetización  y resolución de problemas que se vayan presentando en la actividad discursiva.

 

Descifrando oraciones

Los alumnos de tercer ciclo están en condiciones de adentrarse en los constituyentes de la oración y para eso es imprescindible ofrecerles oportunidades para explorar y trabajar empleando distintas estrategias básicas de reformulación como la sustitución, expansión, reducción y recolocación.

 

En el aula, la reformulación se utiliza no solo en el abordaje de las oraciones sino también a nivel de las palabras, los párrafos y los textos.

 

Reformular significa decir lo mismo de manera diferente y para eso, a partir de una oración se van realizando diferentes cambios hasta lograr otra nueva.

En el aula, la reformulación se utiliza no solo en el abordaje de las oraciones sino también a nivel de las palabras, los párrafos y los textos. En muchas prácticas habituales los chicos realizan reformulaciones casi sin tomar conciencia, por ejemplo cuando en sus producciones tachan, borran, mueven una parte de un lugar a otro, agregan otra parte o resumen.

La propuesta es que los alumnos identifiquen algunos componentes de la oración y gradualmente reflexionen sobre las relaciones entre los componentes de la lengua.

En el sistema de la lengua hay varias maneras de aproximarse a un tema, a veces el punto de partida puede ser el texto, otras el párrafo, otras veces las palabras y en otras la oración. Así, en algunas ocasiones podemos proponer oraciones para encontrar todas las posibilidades de reordenar sus constituyentes y, posteriormente, analizar cada modo de ordenamiento.

O en otro momento, cuando se revisa un texto producido esas reflexiones sobre las oraciones permitirán pensar en el mejor modo de ordenar los constituyentes de algunas oraciones del texto.

 

Nos ponemos en acción

A continuación les proponemos algunas orientaciones didácticas para las fichas que se presentan como complemento de este artículo.

 

Engordando oraciones

En esta actividad proponemos ampliar oraciones sea a partir de un conjunto de datos que se proporcionan sea a partir de agregar modificadores al sujeto y al predicado. Ver FICHA 1.

 

Oraciones para armar

Se organiza la clase en grupos pequeños y se propone formar la mayor cantidad de oraciones combinando palabras y frases extraídas de listas de un cartel colocado en el pizarrón. Al finalizar cada actividad, los alumnos leen las oraciones formadas y se extraen conclusiones entre todos. Ver FICHA 2.

 

Reordenando

Reescribí, si es posible, las oraciones modificando el orden de las palabras para que empiecen según se indica en cada caso. Se pueden agregar o quitar comas, pero no se pueden agregar ni quitar palabras. Terminado el ejercicio, podemos abrir la discusión grupal en torno a cuáles de los comienzos son posibles y cuáles no, y dar lugar a la fundamentación de las respuestas. También con orientación del docente se puede identificar la cantidad de constituyentes presentes en la oración. Es importante resaltar que al desplazar las partes de la oración podemos validar si se trata efectivamente de un constituyente. Ver FICHAS 3 y 4.

 

Sustitución de constituyentes

El docente forma grupos y le entrega a cada uno algunas tarjetas en las que se han escrito oraciones y otras en las que figuran palabras. La propuesta es que los chicos jueguen y experimenten diferentes posibilidades de sustitución de los constituyentes de la oración. Ver FICHA 5.

 

Juego de palabras

Para abordar con todo el grupo propone detectar la ambigüedad de las oraciones dadas y resolver los interrogantes que proponen. . Ver FICHA 6.

 

Las situaciones de enseñanza se tornan más productivas cuando a partir de lo que saben los alumnos —en tanto nativos de la lengua— el docente brinda orientaciones y promueve deliberadamente una interacción entre pares que les permita tomar decisiones y construir un conocimiento reflexivo y consciente con el propósito de formar hablantes, lectores y escritores capaces de desenvolverse de manera competente en contextos de diversa formalidad.

 

 


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