El compromiso educativo: una trayectoria desde el Nivel Inicial al Nivel Universitario

Pensar acerca del compromiso educativo, los compromisos educativos, nos conecta en forma directa con el sentido/los sentidos de la educación. Esos sentidos nos orientan al enfoque/los enfoques educativos, la ideología que los sostienen y enmarca las tareas y acciones, los modos de enseñar, las concepciones acerca de los aprendizajes, las infancias, las familias y las escuelas.

 

Entonces ¿qué es educar? 

Educar es transmitir con respeto, amor y coherencia, es sostener sin irrumpir y andamiar sin coartar, es escuchar y detenerse a mirar con afecto, comprensión y sabiduría. Es enseñar con apertura y calidez, sosteniendo los conocimientos jamás considerados únicos ni irreversibles, sabiéndonos tan fundamentales como reemplazables. A su vez, es reconocer que los enseñantes aprendemos al enseñar y los aprendices nos enseñan y aprenden los unos de los otros.

La toma de las decisiones pedagógicas siempre revela los enfoques, lo ideológico, las miradas diversas hacia las ideas e ideales didácticos que se ponen de manifiesto en cada elección y cada acción. En cada decisión estamos forjando una modalidad de formación diferente, un modelo que si bien no debiera «modelar» ejerce importantes influencias en los modos de ser y estar, de «ser humanos», de conformarse como educadores y educandos con responsabilidades, connotaciones, deberes y derechos mutuos.

Conocemos acerca de la multiplicidad de opciones y oportunidades posibles, de la importancia de contar con repertorios múltiples, coherentes, adecuados y coloridos. Sabemos que no existen ni propuestas, ni estrategias, ni intervenciones únicas; rescatamos el valor de contextualizar y especificar las ideas y las tareas según el grupo, las trayectorias, los contextos, las instituciones, los educadores, los alumnos y alumnas. No contamos —para mejor— con formas de enseñar lineales ni estrategias únicas que puedan repetirse en cada acción, o al menos no las consideramos fortalecedoras de la enseñanza con sentido ni de los procesos siempre únicos de aprendizajes significativos. Pensamos en un abanico posible, un entramado de acciones diferentes sostenidas en la coherencia con el enfoque educativo, la ideología y la ética que sustentan las decisiones y acciones. Desde esta mirada será cada educador (maestro/a, profesor/a, directivo/a, supervisor/a, capacitador/a…) quien asuma y concrete las múltiples y óptimas tareas educativas; es decir, quien cree y recree actividades, materiales, consignas, intervenciones…

Recordemos que siempre están en el centro de los escenarios educativos los y las alumnas, los y las educadores, los saberes a ser enseñados y abordados desde propuestas significativas, convocantes y favorecedoras… sostenidos desde un enfoque peculiar y situados en un contexto que les otorgan coherencia y sentido a las acciones escolares. Las estrategias, las técnicas, los recursos, las acciones, siempre se sitúan en función de los marcos referenciales a los que estuvimos haciendo mención… incluso la tecnología que está siempre al servicio de lo educativo.

 

La toma de las decisiones pedagógicas siempre revela los enfoques, lo ideológico, las miradas diversas hacia las ideas e ideales didácticos que se ponen de manifiesto en cada elección y cada acción.

 

Lo desarrollado nos presenta algunas ideas fundantes 

¿Cómo queremos que sea la realidad? ¿La sociedad? ¿El mundo? ¿El ser humano? ¿Desde qué sentidos los pensamos? ¿Desde qué mirada apostamos y aportamos a la vida? ¿En qué orilla del río nos paramos y accionamos?

Aspiramos a un mundo diverso y a su vez aunado en el bien común, respetuoso y potente, esperanzado y solidario, unido y divergente sin oposiciones ni grietas tan absurdas como innecesarias ni tampoco miradas neutras, que se sostenga en la complementariedad de roles y tareas, se respete en lo diverso, se encuentre en el trabajo colaborativo y se centre en la idea de que solo podremos si lo hacemos juntos por y para todos y todas.

Anhelamos y sostenemos una educación democrática, integral, globalizada, articulada y entramada en las semejanzas respetuosas de las diferencias pertinentes. Escuelas que constituyan y forjen la formación de un ser humano participativo, único y a la vez perteneciente a la humanidad, la sociedad, los grupos. Queremos una realidad coherente, sabia y feliz, con utopías posibles, con creencias y acciones posibilitadoras del bienestar general. Una sociedad responsable de todos y todas, que prioriza a las infancias en todas sus decisiones. Un mundo sostenido en los sentidos humanitarios desde una mirada que apuesta y aporta a la vida, la salud, la educación, los deberes y derechos, el cuidado de todos por todos; que se sostienen en las responsabilidades del Estado y los gobiernos, los acuerdos y la construcción de puentes que articulen y no nos dejen estáticos… siempre sostenidos y accionando en la orilla del río que nos manifiesta solidarios, democráticos, reflexivos, participativos, comprometidos, criteriosos y esperanzados.

 

Los irrenunciables educativos 

La educación en tiempos complejos nos sitúa en la mirada sostenida en las reflexiones y responsabilidades educativas. En este contexto cabe preguntarse acerca de los desafíos pendientes y actuales, y cómo se conjugan en el transitar de la actual pandemia, pensando en las ideas y propuestas que nos permitan sostener los sentidos en la virtualidad, la presencialidad cuidada y la modalidad mixta. La educación en el contexto actual nos detiene a pensar en las articulaciones posibles, las continuidades pedagógicas y las trayectorias escolares de nuestros niños y niñas. A su vez, nos lleva a focalizar en los «irrenunciables» educativos pensando en las infancias, la enseñanza y las intervenciones.

 


Para profundizar sobre el tema, accedé a otras reflexiones de la autora.

 

Hay que reconocer las inevitables adecuaciones educativas a las actualidades que van surgiendo, que deben sostenerse en la continua revisión de nuestros decires y haceres que nos caracterizan como sistema educativo. Estas adecuaciones educativas se apoyan en la preocupación acerca del enfoque que les otorga sustento y sentidos. Si consideramos que la escuela se respalda en la reflexión educativa y las decisiones que se toman en consecuencia, lo educativo y escolar implican un devenir que nunca puede ni debe detenerse, sin perder el sentido, abriéndonos a los nuevos desafíos sustentados en instituciones educativas mejoradas que otorguen espacio y mirada a los nuevos horizontes en los contextos escolares, haciendo prevalecer lo importante y con sentidos.

 

Solo el amor

Silvio Rodríguez

«Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
solo el amor alumbra lo que perdura
[…]
Debes amar el tiempo de los intentos
Debes amar la hora que nunca brilla
Y si no, no pretendas tocar lo cierto
Solo el amor engendra la maravilla
Solo el amor consigue encender lo muerto
 

 

¡Y a asumir nuestras responsabilidades pedagógicas! 

La verdadera «Revolución copernicana en pedagogía» (Meirieu, Frankenstein educador, 1998) consiste en:

  1. Renunciar a fabricar un sujeto que satisfaga nuestro gusto por el poder, para tratar de acoger a aquel que llega como sujeto.
  2. Reconocer a aquel que llega como una persona que no puedo moldear a mi gusto.
  3. Aceptar que la transmisión de saberes y conocimientos no se realiza de manera mecánica, sino que supone una reconstrucción por parte del sujeto de saberes y conocimientos, que contribuyen a su desarrollo.
  4. Considerar que todo aprendizaje supone una decisión personal del que aprende.
  5. Comprender que el educador debe crear «espacios de seguridad» en los que el sujeto puede atreverse «a hacer algo que no sabe hacer para aprender a hacerlo» y debe ofrecer proposiciones de aprendizaje en problemas que les den sentido.
  6. Inscribir en el seno de toda actividad educativa la cuestión de la autonomía del sujeto.
  7. Reconocer que el educador debe admitir su «no poder» sobre el otro, que todo encuentro educativo es singular y que actúa sobre las condiciones que permiten a aquel al que se educa, actuar por sí mismo.

Meirieu (2001) hace referencia a la profesión de educar, expresando que para comprender lo que sucede en la profesión de educar, sería necesario identificar aquello sobre lo que nos podemos apoyar en nuestras dinámicas personales (las características fisiológicas, psicológicas y sociales) y entender que cada educador tiene sus raíces en su historia personal. Esto sucede ya que los educadores son seres de carne y hueso, seres con un pasado, una historia en la que enraízan su proyecto profesional.

El principio de educabilidad desaparece si no es empleado por un educador que verdaderamente crea que todo Sujeto lleva en su interior toda la humanidad en potencia, y puede apropiarse de todo lo que esta ha elaborado para comprenderse y comprender al mundo, dando sentido al proyecto mismo de hacer aparecer lo humano.

«Educar es, precisamente, promover lo humano y construir la humanidad».
(Meirieu, La opción de educar. 2001).

 

Meirieu (2001) expresa que para comprender lo que sucede en la profesión de educar sería necesario identificar aquello sobre lo que nos podemos apoyar en nuestras dinámicas personales (las características fisiológicas, psicológicas y sociales) y entender que cada educador tiene sus raíces

 

 

Bibliografía

  • MEIRIEU P. (2001). La opción de educar. Barcelona: Octaedro.
  • —————-. (2007). Frankenstein educador. Barcelona: Laertes.
  • PITLUK L. (2012). Las Prácticas actuales en la Educación Inicial: sentidos, sin sentidos y posibles líneas de acción. Rosario, Argentina: Homo Sapiens.
  • ————–. (2015). Las Secuencias Didácticas en el Jardín de Infantes. Aportes de las Áreas o Campos del Conocimiento a las Unidades Didácticas y los Proyectos. Rosario: Homo Sapiens.
  • ————–. (2020). «Entre las modas con globitos de colores y los enfoques educativos comprometidos y reflexivos… Auspiciando un “regreso con gloria” que conserve lo que el viento nunca se puede llevar… ¿y mientras tanto qué?». Revista Travesías Didácticas Virtual.

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