El juego en sectores: una propuesta histórica, una posibilidad vital

El juego trabajo es una de las propuestas más ricas que identifica al Nivel Inicial. Forma parte de su historia y —por qué no— de su actualidad. Para ello necesita ser analizado y modificado, repensado y adecuado, incorporado al abanico colorido de posibilidades educativas con los niños y niñas desde los 2 hasta los 5 años, e inclusive se podría extender a Primer Ciclo de Primaria.

El juego trabajo es una propuesta peculiar de la Educación Inicial, conocida y valorada por todos aquellos que sabemos de su impronta y sus aportes, y que conocemos desde adentro nuestro nivel. Se basa en organizar la tarea en sectores que proponen trabajos diversos, que abordan acciones simultáneas y alternativas vinculadas con distintos ejes, que promueven la elección entre opciones y el trabajo en pequeños grupos fortaleciendo los intercambios e interacciones entre sus participantes.

Como se expresó en el artículo anterior, «El trabajo en pequeños grupos: una alternativa histórica en la Educación Inicial», las actividades en pequeños grupos son un aporte educativo contundente y necesario, muy especialmente desde el enfoque actual, y el juego trabajo/juego en sectores establece sus decisiones y tareas sobre su importancia y posibilidades.

 

«Por mencionar solo uno de los textos fundantes (que marcó mi recorrido como estudiante y como docente de Nivel Inicial), hago referencia al capítulo acerca del juego trabajo escrito por Susana Galperín en el preciado libro Por un jardín de infantes mejor. Siete propuestas, pionero en riqueza e ideas. Tengo grabadas en mí las palabras que ella presentaba en dicho capítulo, sus “diez supuestos básicos”, dentro de los cuales hacía mención a las posibilidades de interactuar, elegir entre opciones, desarrollar la autonomía… en relación con la organización en pequeños grupos que sostenía y sostiene la propuesta de juego trabajo. Los incorporé en aquel momento y los retomé en tantas oportunidades; tengo incluidas en mi hacer cada una de esas palabras que me permiten comprometerme con la idea del lugar del trabajo en subgrupos como una opción que enriquece las posibilidades de participación y aprendizajes infantiles y que, a su vez, potencia las propuestas de enseñanza y las intervenciones educativas. Desde mi punto de vista, es fundante sostener —con las actualizaciones necesarias— la inclusión del juego trabajo/juego en sectores y los talleres, que no debieran perderse por su impronta y su riqueza, más allá de incorporar nuevas propuestas e iniciativas».

 


Accedé al artículo de la autora del que fue extraído el párrafo anterior, publicado en A Construir.

 

Históricamente se organizaba en rincones establecidos: la casita, bloques, juegos tranquilos, plástica, ciencias, tal vez carpintería. Se basaba en elegir entre opciones, aunque no siempre implicaba elegir «en un marco adecuado de elecciones» (al decir e Galperín en el capítulo mencionado) lo cual implica contar con propuestas ricas y significativas desde las cuales realizarlas. Se sostenía en algunos preceptos que necesariamente debiéramos dejar atrás: la organización de rincones que «arrinconaban», sin posibilidad de rotar entre ellos o modificar la elección realizada a lo largo del todo el juego, la negación a utilizar los materiales de un rincón en otro, la imposibilidad de elegir el mismo rincón en las propuestas consecutivas, la idea de proponer siempre los mismos rincones típicos, la obligación de que sean solo 4/5 niños por rincón, los estereotipos en las actividades y acciones a desarrollar en general vinculadas con las unidades didácticas, etcétera.

Destacamos la importancia significativa de sus cuatro momentos: planificación, desarrollo, orden, evaluación, siempre que sean momentos dinámicos y cuidando la extensión de la planificación y evaluación tan necesarias como flexibles. Esto implica que no todos pueden hablar ni mostrar, el docente buscará que lo realicen todos aquellos que necesitan más de ayuda para desarrollarlo. En este sentido, una llamada a los educadores a centrar su mirada en estos aspectos, ya que tan fácilmente le damos más lugar siempre a los que «pueden», cuando es nuestra responsabilidad la rotación y el sostén a aquellos que más nos necesitan.

 

Las actividades en pequeños grupos son un aporte educativo contundente y necesario, muy especialmente desde el enfoque actual, y el juego trabajo/juego en sectores establece sus decisiones y tareas sobre su importancia y posibilidades.

 

 

Reflexiones importantes vinculadas con la historia y la actualidad 

  • Podemos definir los históricamente denominados rincones como sectores que no arrinconan y permiten la circulación necesaria de materiales.
  • Estos sectores pueden ser diversos, sin necesidad de incluir los comúnmente elegidos, por ejemplo, sector de títeres, de máscaras, de historietas, de historia, etcétera.
  • Los mismos debieran mencionarse de manera diferente, no por una cuestión de términos sino por las definiciones que involucran esos términos; a saber, en lugar de «la casita» pensar en el «sector de dramatización» porque se plasman diversas escenas y se incluyen distintos escenarios, «sector de construcción» que involucra diversidad de elementos-materiales-acciones y no solo pensar en bloques, sector de artes…
  • No es necesario ni conveniente abrir todos los sectores en cada propuesta, ni siempre los mismos; por el contrario, la riqueza se asienta en abrir unos y luego otros, en rotar e intercalar de forma diversa, en recrear los sectores, y también en reiterar algunos y sus propuestas en más de una oportunidad.
  • No es obligatorio para realizar estas actividades que la sala esté siempre organizada en sectores, especialmente cuando decidimos alternar propuestas diferentes con distintos usos de los espacios escolares: entonces se pueden «armar» los escenarios didácticos —al igual que en otros casos— en el momento de su realización.
  • Las tareas en los sectores pueden vincularse con las unidades didácticas, los proyectos y/o las secuencias didácticas que se están desarrollando o se desarrollaron.

Es interesante destacar que, al igual que lo relacionado con unidades didácticas, proyectos, talleres, podemos incluirlos desde la sala de 2 años. También es muy significativa su concreción en el Primer Ciclo del Nivel Primario, como continuidad pedagógica y modos de concretar la articulación entre niveles, pero a su vez, por los aportes que puede brindarle a este Nivel la organización de propuestas más activas que incluyan lo lúdico.

 

Podemos definir los históricamente denominados rincones como sectores que no arrinconan y permiten la circulación necesaria de materiales.

 

Entonces, ¿por qué descartarlo? ¿Por incomprensión o desconocimiento de la identidad de nuestro nivel? ¿Por falta de saberes con respecto a sus posibilidades, organización, amplitud de concreciones? ¿Por estereotipos? ¿Por luchas de poder? ¿Por modas de turno?

 

Libros de la autora donde profundizar el tema

  • PITLUK L. (2006). La planificación didáctica en el Jardín de Infantes: unidades didácticas, proyectos y secuencias didácticas. El juego trabajo. Rosario: Homo Sapiens.
  • ————–. (2012). Las Prácticas actuales en la Educación Inicial: sentidos, sin sentidos y posibles líneas de acción. Rosario: Homo Sapiens.
  • ————–. (2015). Las Secuencias Didácticas en el Jardín de Infantes. Aportes de las Áreas o Campos del Conocimiento a las Unidades Didácticas y los Proyectos. Rosario: Homo Sapiens.

 

 

Bibliografía

  • BOSCH, CAÑEQUE, DUPRAT, GALPERÍN y otros. (1980). Por un jardín de infantes mejor. Siete propuestas. Buenos Aires: Paidós.
  • GRUPO MULTIEDAD DEI – 2017. Coordinación PITLUK L. Equipo de Supervisoras D.E. N° 3, 5, 7, 10, 12, 15. (2019). Travesías didácticas. Rosario: Homo Sapiens.
  • PITLUK L. (2020). «Entre las modas con globitos de colores y los enfoque educativos comprometidos y reflexivos…». En Travesías didácticas. N° 32.

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