Ema Wolf: La escritura como viaje

Heredera de la mejor tradición de la literatura infantil, la escritora argentina Ema Wolf deleita y asombra con sus historias, en las que la realidad siempre responde a una vuelta de tuerca que convierte los grises en un caleidoscopio lleno de sorpresas.

«Tenemos textos para grandes que nadie acercaría a un niño; textos para niños que un grande no se atrevería a disfrutar; textos que, oh sorpresa, son para todos; textos que, oh desconcierto, no se sabe para quiénes son.
Somos receptores prediagramados, puestos en cajas, por lo tanto con una visión de mezquino alcance, con trabas para acceder y complicaciones para compartir, condicionados por un terrible malentendido acerca de la madurez; tan arrogantes, tan poco dispuestos a entender que un niño puede disfrutar de las cosas que nos gustan
y nosotros de las que le gustan a él, tan incapaces de sospechar que el libro que le estamos acercando quizás no esté a la altura de su inteligencia sino apenas de la nuestra, tan miopes como para no reparar en que las cosas sublimes y las deplorables lo son por igual para las personas que nacieron hace mucho o poco.
Me pregunto cómo sería limpiar el terreno de hojarasca, suprimir las marcas que dividen lo grande y lo pequeño, leer y escuchar sin ninguna prevención, por afuera de cualquier caja…».

Ema Wolf1

 

Compartimos un cuento de Ema Wolf. Lo elegimos porque combina el absurdo cómico —que surge de que sea una hoja la que enfrenta una situación límite—, y la reflexión ante las opciones a las que nos enfrenta la vida. Un texto que hace pensar al niño y también al adulto. Un texto adecuado para que el docente se anime —luego de varios ensayos, no como fruto de la improvisación— a la narración oral en el aula.

 

Filotea

 

—¿Me tiro o no me tiro?
Miró para abajo.
—¡Gggg! ¡Me da vértigo!
Volvió a mirar.
—¡Gggggggggg!
Se dijo a sí misma: “Filotea, coraje.”
Juntó las manos, cerró los ojos, apretó la respiración, tomó impulso y… no se tiró.
—¿Qué hago?
Se puso rodilleras, muñequeras, zapatos de corcho, un almohadón en el traste.
—Ahí voy. Un, dos, trr…
No fue.
—¡Es tan alto! ¿Y si me estrello?
Necesito más protección.
Se puso un chaleco neumático, un casco, un paracaídas en la espalda. Lo último fueron las antiparras.
Entonces sí: pegó envión y zzzzzzzz cayó planeando sobre la vereda sin romperse nada.
Las hojas como Filotea siempre exageran un poco, pero al final, en el otoño, se animan y zzzzzzzz caen.

 

 


Accedé a la biografía de Ema Wolf ya publicada en este Portal cuando compartimos su cuento

 

 

La aventura de escribir

En un artículo llamado «Literatura y oxígeno», citado en una entrevista que la Revista Imaginaria2 le hizo a la autora, Ema Wolf declara: «A los libros de aventuras les debo mi condición de lectora. No hay otros responsables de que hoy yo siga leyendo. Gozosa e implacablemente».
Y en esa afirmación se sintetiza la poética que va moldeando todos sus relatos. El único cañamazo en el que se urden los hilos narrativos de tantos cuentos de un humor entre paródico y absurdo es el del propio placer como lectora que Wolf quiere provocar a través de sus cuentos.
Entre las lecturas que más influyeron en su escritura, figuran, según sus propias palabras, «la literatura de itinerarios y de espacios abiertos», de ahí los cuentos de náufragos —«La sonada aventura de Ben Malasangüe» o «Pollos de Campo»—, que hacen que el lector recorra el mundo en sus coordenadas de tiempo y espacio.
Como siempre le gustó escribir, su trabajo inicial como redactora en distintas revistas le fue perfilando un estilo, una manera armoniosa de juntar palabras, de comunicar con claridad para convencer o agradar al Otro que estaba al otro lado del texto.
Pero no se trata de dejar todo librado a la pura inspiración. Hay un profundo trabajo de investigación detrás de cada texto. A Ema Wolf le gustan los libros que enseñan cosas y hacer viajar al lector a través de su escritura.
Es decir, como escritora se deja guiar por su propio deseo a la hora de ofrecer algo a los demás.
Es así como, «dentro de la literatura infantil actual y, en concreto, en el marco de la literatura argentina contemporánea, los aportes de Ema Wolf deben ser considerados como unos de los más innovadores, junto a los ya conocidos de María Elena Walsh o Graciela Montes»3.

 

 

«Si repaso mis lecturas de infancia, tengo que reconocer que la mayoría de ellas fue absolutamente inadecuada». EMA WOLF

 

 

Notas

  1. Fragmento de texto elaborado por Ema Wolf para Fundalectura, en ocasión del 27° Congreso Mundial de IBBY (Cartagena de Indias, Colombia, 18 al 22 de septiembre de 2000).
  2. Disponible en http://www.imaginaria.com.ar/16/9/destacados.htm
  3. SÁNCHEZ MONILLAS Carmen M., «Aproximación crítica a la narrativa infantil de Ema Wolf», Revista Lindaraja, Número 34 del 31 de agosto de 2012. Disponible en: www.realidadyficcion.es

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Viviana Margadant Paula Darwich Silvia Gabriela Vázquez Flavia Guibourg Educación física Educación artística Alicia Migliano Nivel inicial Educación ambiental Cecilia Cambiaso Carolina Bonfranceschi Educación Digital y Robótica Ciencias Naturales Eugenia Azurmendi Vanesa Hermida Licia Halfon Daniel Arellano Sarmiento Matematica Calendario escolar Laura Pitluk Monica Garcia Barthe Marta Cristina Farías Mercedes Pugliese Estela Seisdedos Silvia Vilches Práctica docente Anabella Pinski Silvana Thouyaret Silvia Graciela Carioni Prácticas del Lenguaje Informática Ruth Chackiel Mónica Torneiro Lucía Finocchietto Liliana Beatriz Belinco Nora Bender Ciencias Sociales Silvia Cardozo Graciela Simari Formar lectores Esteban Martín Bargas Noelia Froschauer Guadalupe Gómez María Luján Torralba Ariela Grünfeld