Hacia un verdadera inclusión

La teoría educativa se enfoca en proporcionar las herramientas, estrategias y marcos conceptuales y la práctica educativa es un proceso complejo y dinámico que involucra múltiples variables.

En este artículo abordamos la brecha entre la teoría y la práctica en la educación en búsqueda de una verdadera inclusión de todos los estudiantes, independientemente de sus necesidades o capacidades.
Juan Carlos Tedesco manifiesta que esta brecha entre discurso y conductas, entre teoría y práctica, tiene ya una larga historia y es hora de asumirla como un problema desde la pedagogía.

 

¿Cuál es el quiebre que se produce entre la teoría y la práctica?

¿Qué es lo que no está sucediendo en el pensamiento de una docente que conoce las leyes de discapacidad y sabe las estrategias necesarias para incluir, pero no las aplica en su práctica áulica?
Tanto para la formación docente como para nuestro trabajo en las aulas, el desafío es diseñar las experiencias de aprendizaje que deseamos que realicen nuestros estudiantes y que permitan superar la disociación entre adhesión retórica a los principios de la pedagogía activa y prácticas tradicionales.
Uno de los factores clave es la complejidad de la práctica educativa en sí misma. Los docentes tienen que enfrentarse a una amplia variedad de situaciones complejas y dinámicas en el aula, que a menudo no pueden ser abordadas de manera simple o lineal. Además, deben lidiar con múltiples demandas y presiones, tanto internas como externas, que pueden dificultar la aplicación efectiva de la teoría en la práctica.

 

La inclusión educativa en el centro de la escena

La inclusión educativa es un derecho fundamental para todas las personas, y en particular para aquellos que presentan alguna discapacidad física o mental. Sin embargo, a pesar de que en los últimos años se han promovido políticas de inclusión en las escuelas, aún existen dificultades para su aplicación efectiva en el aula. Para garantizarla es fundamental que los docentes estén preparados y capacitados para trabajar con estudiantes que presenten diferentes necesidades educativas. Esto implica tener herramientas pedagógicas y didácticas que permitan adaptar el proceso de enseñanza a cada niño o niña.

Accedé al video «Inclusión educativa: un desafío al saber pedagógico» en el que Flavia Terigi define el concepto de inclusión educativa.

Para hacer realidad la inclusión educativa es imprescidinble  que los docentes se formen en estrategias inclusivas que permitan trabajar con la diversidad, como por ejemplo, el aprendizaje cooperativo, el trabajo por proyectos o el uso de recursos tecnológicos adaptados. Pero esto no es suficiente. Es fundamental que los docentes trabajen en equipo, en colaboración con otros profesionales como psicólogos/as, fonoaudiólogos/as y terapeutas, para poder ofrecer una respuesta integral a las necesidades de los estudiantes. En definitiva, la inclusión educativa debe ser una prioridad en todas las escuelas. Esto permitirá garantizar el derecho a una educación de calidad para todos/as los/as niños/as, independientemente de sus capacidades o limitaciones. Estas barreras pueden ser más evidentes para algunos, como personas con discapacidades físicas o intelectuales, pero también pueden incluir diferencias idiomáticas, culturales o dificultades económicas.
Es crucial que desde las escuelas se proporcionen instalaciones adecuadas que se adapten a las necesidades de todos los estudiantes, por ejemplo, si una escuela tiene escaleras en lugar de rampas, no tienen letras de lectura fácil en sus documentos o las aulas no tienen sistemas de sonido adecuados para estudiantes con problemas de audición, esos estudiantes tendrán una desventaja al intentar aprender. Incluir es mirar a todes los/as niños/as con mirada amplia, sin pretender etiquetar a ninguno.
Está claro que trabajar en aulas heterogéneas no se parece a dar clase en aulas del siglo XX, es otra tarea, diferente, con otros ingredientes, donde el/la docente deja de ser protagonista para dar paso a un rol de guía, de acompañamiento, lejos de ser el centro de la clase. Trabajar en aulas heterogéneas es todo un reto. En una clase con estudiantes de diferentes niveles de habilidad y experiencias de vida, es necesario crear un ambiente de aprendizaje inclusivo y equitativo que respete las necesidades y habilidades de cada estudiante. Para lograr esto, es importante reconocer que los recorridos diversos son necesarios para trabajar en aulas heterogéneas.
A continuación, repasaremos algunos de estos recorridos y cómo pueden ayudar a crear un ambiente de aprendizaje inclusivo y equitativo.

 

  • Identificación de las necesidades individuales: Cada estudiante tiene necesidades individuales diferentes, y es importante identificarlas para poder atenderlas adecuadamente. Para hacer esto, los docentes pueden utilizar diversas herramientas, como evaluaciones formativas, encuestas y entrevistas con los estudiantes y sus padres.
  • Creación de grupos de aprendizaje heterogéneos: En lugar de agrupar a los estudiantes por nivel de habilidad o edad, los docentes pueden crear grupos de aprendizaje heterogéneos que combinen estudiantes con diferentes habilidades y experiencias. De esta manera, los estudiantes pueden aprender juntes y apoyarse mutuamente en el proceso de aprendizaje.
  • Utilización de metodologías activas y participativas: En lugar de centrarse en la transmisión de conocimientos por parte del docente, se pueden utilizar metodologías activas y participativas que involucren a los estudiantes en el proceso de aprendizaje. Esto puede incluir debates, discusiones en grupo, proyectos colaborativos y actividades prácticas.
  • Adaptación del currículo: Para atender las necesidades individuales de los estudiantes, es necesario adaptar el currículo y las actividades de aprendizaje. Esto puede implicar la creación de actividades adicionales para estudiantes con habilidades avanzadas o la adaptación de las actividades para estudiantes con necesidades especiales.
  • Fomento de la diversidad y la inclusión: Es importante fomentar la diversidad y la inclusión en el aula, reconociendo y valorando las diferencias culturales y de experiencia de los/as niños/as. Los docentes pueden hacer esto a través de actividades que promuevan el diálogo y la comprensión intercultural, y fomentando un ambiente de respeto y tolerancia.

 

Si dudás de la riqueza que brinda la diversidad, este video de Rebeca Anijovich las despejará.

En resumen, trabajar en aulas heterogéneas requiere de recorridos diversos que permitan atender las necesidades individuales de cada uno/a y crear un ambiente de aprendizaje inclusivo y equitativo. Esto implica la identificación de las necesidades individuales, la creación de grupos heterogéneos, la utilización de metodologías activas y participativas, la adaptación del currículo y la promoción de la diversidad y la inclusión en el aula.

 

Algunas formas de trabajar con la diversidad

Existen muchas formas de trabajar con la diversidad en el aula, analicemos  algunas de ellas:

  • Aprendizaje cooperativo: El aprendizaje cooperativo consiste en trabajar en grupos heterogéneos de estudiantes para alcanzar un objetivo común. Esta técnica fomenta la colaboración, el respeto y el trabajo en equipo, y permite a los estudiantes aprender de sus compañeres. Es una excelente forma de trabajar con la diversidad, ya que permite que los/as niños/as compartan sus conocimientos y habilidades, y se apoyen mutuamente en el aprendizaje.
  • Uso de materiales y recursos diversos: Es importante utilizar materiales y recursos diversos en el aula para atender las necesidades y preferencias de los/as niños/as. Los docentes pueden utilizar materiales audiovisuales, tecnológicos, literarios, entre otros, que permitan a los estudiantes aprender de diferentes formas.
  • Adaptación del currículo: El currículo puede ser adaptado para atender las necesidades de los niños. Esto implica la creación de actividades adicionales para estudiantes con habilidades avanzadas o la adaptación de las actividades para estudiantes con necesidades especiales.
  • Fomento de la inclusión y la empatía: Es importante fomentar la inclusión y la empatía en el aula, reconociendo y valorando las diferencias culturales y de experiencia de los niños. Los docentes pueden hacer esto a través de actividades que promuevan el diálogo y la apertura intercultural, y fomentando un ambiente de respeto y comprensión.
  • Uso de tecnología accesible: La tecnología puede ser una herramienta muy útil para atender las necesidades de los estudiantes con discapacidades o necesidades especiales. Por ejemplo, existen herramientas de software que permiten a los niños con discapacidad visual o auditiva acceder al contenido del aula.
  • Evaluación formativa y diferenciada: La evaluación formativa y diferenciada permite que los estudiantes sean evaluados de acuerdo con su nivel de habilidad y su forma de aprender. Esto implica la utilización de diferentes tipos de evaluación, como evaluaciones orales, escritas y prácticas, y la adaptación de las evaluaciones para atender las necesidades individuales de los estudiantes.

 

Rincones en el aula de la escuela primaria

Los rincones son una excelente herramienta para trabajar en aulas heterogéneas. Se trata de espacios del aula en los que los/as niños/as pueden trabajar en actividades específicas, en función de sus intereses, habilidades y necesidades. Esto permite que adquieran mayor autonomía en su aprendizaje y puedan trabajar a su propio ritmo.
Los rincones pueden ser organizados por el/la docente, en función de las necesidades y objetivos de aprendizaje de la clase. Por ejemplo, se pueden crear rincones de lectura, de escritura, de matemáticas, de ciencias, de arte, entre otros. Cada rincón puede contar con materiales y recursos específicos que permitan a los estudiantes trabajar en actividades relacionadas con ese tema.
El trabajo en rincones permite que tengan una mayor variedad de opciones de aprendizaje, lo que los permite explorar temas que les interesen y trabajar en actividades que les resulten más motivadoras. Además, el trabajo en rincones fomenta el trabajo en equipo y la colaboración entre los estudiantes, ya que pueden compartir recursos y trabajar en proyectos colaborativos.
Para trabajar con estos rincones, es importante que el/la docente establezca las normas y expectativas para el trabajo en cada uno. También es necesario que los/as niños/as reciban una adecuada orientación sobre cómo trabajar en cada rincón y cómo utilizar los materiales y recursos disponibles.
Por lo tanto, trabajar con rincones en el aula es una excelente forma de atender las necesidades individuales de los estudiantes y fomentar la autonomía en el aprendizaje. Los mismos permiten que los/as niños/as trabajen en actividades específicas, en función de sus intereses, habilidades y necesidades, y fomentan el trabajo en equipo y la colaboración.

En resumen, existen muchas formas de trabajar con la diversidad en el aula. El aprendizaje cooperativo, el uso de materiales y recursos diversos, la adaptación del currículo, el fomento de la inclusión y la empatía, el uso de tecnología son solo algunas de las técnicas que pueden ser utilizadas para atender las necesidades y preferencias de los estudiantes. Lo importante hoy es lograr que el paradigma de la inclusión esté presente en las instituciones educativas para mejorar la vida de nuestros estudiantes a través del aprendizaje.

 

Bibliografía

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