La Educación Maternal… un desafío pendiente

La Educación Maternal se concreta como un complemento de la educación familiar con sus acercamientos y diferenciaciones pertinentes, pero siempre sin perder el rol profesional de sus acciones y la mirada pedagógica que sostiene como parte del Sistema Educativo escolar, más allá de las diversas dependencias organizativas.

 

¿Cómo abordar la complejidad de encontrar respuestas educativas adecuadas para las primeras edades?

En primer lugar, desarrollando las tareas y organizando las propuestas para educar a las infancias de 45 días a 2 años sin perder su inclusión como parte de la unidad pedagógica que conforma la Educación Inicial y, a su vez, sin descuidar su propia identidad, reconociendo que necesita de miradas certeras y significatividad en las acciones.
Sabemos que el Jardín Maternal se desarrolla como un complemento de la educación familiar con sus acercamientos y diferenciaciones pertinentes, pero siempre sin perder el rol profesional de sus acciones y la mirada pedagógica que sostiene como parte del Sistema Educativo escolar, más allá de las diversas dependencias organizativas.
Desde estas ideas, es fundamental comprender que aquello pertinente para el Jardín de Infantes en tantas oportunidades no es adecuado —al menos no de igual forma— para las salas de bebés, uno y dos años.

 

Es fundamental comprender que aquello pertinente para el Jardín de Infantes en tantas oportunidades no es adecuado —al menos no de igual forma— para las salas de bebés, uno y dos años.

 

El sentido de las decisiones y acciones

Reconocemos que carecen de sentidos algunas acciones que aún encontramos en situaciones educativas cotidianas en el Nivel Inicial en general, que además escasean de posibilidades en el Jardín Maternal. Nos referimos, por ejemplo, a esperar que los niños se agrupen y escuchen serenamente para comenzar una actividad que todos deben realizar juntos durante el mismo período de tiempo, a las propuestas pasivas que implican una excesiva demanda de atención, a los tiempos extensos, los espacios pequeños y siempre organizados de la misma forma, los horarios inflexibles, los estereotipos en las canciones y las consignas cantadas, entre otras que —en definitiva— contradicen nuestro enfoque educativo. Esto no significa que no sean pertinentes las propuestas para todos y todas siempre que sean abiertas, flexibles, ricas y presenten múltiples posibilidades de acción.
Nos sucede que algunas de las propuestas que realizamos cotidianamente carecen de significados en la educación de los/as pequeños/as, y especialmente de los más pequeños, pensando específicamente en la Educación Maternal. ¿Para qué esperar que se sienten para repartirles los materiales? ¿Para qué «luchar» para que nos entreguen los juguetes a la hora de ordenar? ¿Para qué establecer tiempos rígidos sin dejar levantarse a los/as niños/as cuando finalizaron la merienda mientras sus compañeros que necesitan más tiempo para comer continúan haciéndolo? ¿No es mejor que un/a educador/a continúe con los que aún meriendan y otro dé inicio a una propuesta diferente con los que ya terminaron en lugar de iniciar una «lucha cuerpo a cuerpo» con aquellos que obviamente ya se querrán levantar? ¿No es mejor realizar propuestas que los convoquen y repartir los objetos mientras van comenzando a jugar? ¿Esto significa un desborde absoluto o implica el movimiento natural de un grupo de niños/as interesados/as por un material? ¿No se desordenan e intranquilizan más esperando el que les corresponde en una ronda forzada que accediendo a los objetos mientras los van utilizando y estos se van repartiendo? ¿No es mejor y posible que al observar falta de interés por una propuesta o material se haga un cierre «simbólico» de la actividad acercando otros objetos y permitiendo que los interesados vayan paulatinamente dejando los anteriores?
Preguntarnos por el sentido de las tareas nos lleva a darnos cuenta y reflexionar acerca de estas ideas, a fin de poder alejarnos de los históricos estereotipos que nos tensionan y de las presiones para lograr un orden tan innecesario como impertinente, si verdaderamente queremos centralizar las miradas en las infancias y la educación de calidad que les otorgue saberes y bienestar.
Más allá de las reflexiones acerca de las propuestas y los sentidos de las actividades y acciones a desarrollar con las primeras infancias, es importante recordar el valor de no elegir un solo tipo de propuesta ni modalidad, sino plasmar un «arco iris» colorido de posibilidades, acciones, estrategias, intervenciones… siempre que coincidan en centrarse en el mismo estilo y concepciones ideológicas que dan cuenta de las decisiones. De eso se trata también la mención al deseado equilibrio entre la variabilidad y la continuidad educativas.
Es por todo lo presentado en este y en otros artículos y libros que, según mi punto de vista, lo importante es abrir el abanico de posibles propuestas con organizaciones y dinámicas diferentes. Recordemos que no existen únicas posibilidades y que la variación enriquece, otorgando opciones posibles. Entonces, podremos pensar en actividades que brinden diferentes propuestas simultáneas al interior de la misma, basadas en las elecciones entre acciones y materiales, y otras que integren a los niños y las niñas en una misma actividad siempre acercando diversas posibilidades que contengan distintos ofrecimientos; lo importante, como se expresó, es que ninguna de ellas sea lineal ni fuerce a realizar a todos lo mismo de la misma forma.

 

 Dos puntos fundamentales

  1. Es necesario pensar en el desarrollo de propuestas de enseñanza con diferentes características a lo largo de la jornada. Momentos más personales y otros que favorezcan las interacciones, momentos con diferentes grados de intervención docente pero siempre recordando que en estas intervenciones los adultos deben cuidar su estilo y frecuencia, momentos de juego espontáneo, otros para desarrollar las actividades de cuidado cotidiano y otros para realizar propuestas específicas que formen parte las secuencias didácticas, pudiendo organizar las mismas con el grupo completo o presentando variedad de posibilidades.
  2. Respetar la posibilidad de realizar actividades grupales en el Jardín Maternal —adecuadas a sus peculiaridades y edades— sin forzar los tiempos de las acciones y el uso de los materiales. Sabemos acerca de la riqueza de realizar en algunos momentos de la jornada propuestas compartidas siempre que sean abiertas, ricas y respeten la identidad, los deseos y las posibilidades infantiles.

He observado, en varias oportunidades, que en el desarrollo de actividades organizadas en función de que los pequeños alumnos y alumnas elijan entre opciones simultáneas, ellos y ellas se incluyen en aquella en la que el educador está presente, como es obvio en edades tan tempranas. Sin embargo, es fundamental desarrollar variadas dinámicas y opciones a lo largo de las jornadas educativas, considerando que todas ocupan su lugar fundamental y que son los educadores los responsables de seleccionarlas, alternarlas, variarlas, sostenerlas en los diferentes momentos y espacios —de secuencias didácticas y/o de juego espontáneo en los cuales un adulto se encuentra (si es posible) jugando con los y las niños y niñas, pero la tarea está centrada en recibirlos, cambiarlos, acunarlos—.
Como dice Viviana Finkelberg, la escuela tiene la función de ampliar el campo cultural y el abanico de posibilidades de los chicos, si se plantean actividades diversas en un mismo  espacio y un mismo momento, las pueden elegir porque una es más llamativa o se incluyen con un amigo o el educador se encuentra en ella, y se pierde de realizar otras opciones que solo en la escuela puede desarrollar; por otro lado, es función del maestro intervenir porque sus intervenciones docentes son fundamentales para enriquecer o ayudar a probar, y si existen muchos sectores en los cuales ir a jugar puede que no se acerque desde un primer momento y esto disuelva su participación, agregando que si sostenemos la concepción de la «no intervención docente» se diluyen acciones que enriquecen —si son adecuadas— las acciones infantiles.

 

Si sostenemos la concepción de la «no intervención docente», se diluyen acciones que enriquecen —si son adecuadas— las acciones infantiles.

 

Organización institucional

«Es necesario organizar tiempos, espacios y tareas para sostener la simultaneidad que implican las acciones en el Jardín Maternal. Siempre se hace necesario realizar diversas tareas en un mismo tiempo y, a veces, en un mismo espacio; por ejemplo, en la sala de bebés mientras algunos comen, se va cambiando o acostando a otros. Es importante, entonces, distribuir las tareas para maximizar los recursos humanos y materiales y que los/as niños/as siempre tengan adultos disponibles y propuestas a realizar. Esta organización debe estar establecida de forma consensuada, clara y flexible.

Los tiempos inertes que debilitan las posibilidades infantiles

Cuando los/as niños/as pasan tiempo sin hacer actividades significativas, las jornadas se transforman en momentos tediosos y horas perdidas. Si, por el contrario, los/as niños/as vivencian propuestas incentivadoras de diferentes estilos, se enriquecerán en sus vivencias personales y grupales. Alejarse de los tiempos inertes no significa sobrecargar de propuestas la cotidianeidad, sino organizarla en función de brindar diversas posibilidades. Presentar propuestas puede referirse tanto a actividades específicas como preparar un escenario lúdico, como a recostarse en las colchonetas a escuchar música. La riqueza de las propuestas radica en alternar algunas con consignas con otras de juego espontáneo, con distintas posibilidades exploratorias, abarcando los diferentes campos (literatura, música, plástica…), más serenas o más activas…».1

 

 


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«Destaco de forma muy especial el lugar de los “docentes” responsables directos de los procesos educativos, pero abro el abanico de responsabilidades al considerar que pensar en sentido más amplio implica necesariamente hablar de “educadores”, denominación que los incluye y también abarca a todos los adultos que se ocupan de la educación de los niños, sabiendo que todos ellos ocupan un lugar fundamental».2

 

 

Notas

  1. Ministerio de Educación. Gerencia Operativa de Currículum. (2014). Un Jardín Maternal pleno de posibilidades educativas. CABA: GCABA. 
  2. PITLUK L. (2018). Las propuestas educativas y las secuencias didácticas en el jardín maternal. Desafíos de enseñar desde diversos espacios de calidad.  Rosario: Homo Sapiens.

Bibliografía

  • PITLUK L. y otros. (2002). Un desafío a favor de la infancia. Volumen N° 47. Jardín Maternal N° 3. La educación en los primeros años. Colección 0 a 5. Buenos Aires: Novedades Educativas.
  • PITLUK L. (2007). Educar en el Jardín Maternal: enseñar y aprender de 0 a 3 años. Buenos Aires: Novedades Educativas.
  • ——————-. (2015) «Desafiando la educación en el jardín maternal». Revista Travesías didácticas. N° 18.
  • ——————-. (2022). «El Jardín Maternal (Educación Maternal) como espacio educativo que integra el cuidado y asienta sus acciones en el afecto y la enseñanza sostenidos por educadores comprometidos con las infancias». Revista Travesías didácticas. N° 37.

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