Retomando nuestro enfoque educativo y nuestros haceres… sosteniendo lo necesario y modificando lo pertinente

Es un muy buen momento para retomar y «hacer honor» a nuestro enfoque educativo que tantos esfuerzos nos costó construir. La pregunta es, entonces, ¿por qué? Es tan importante reconocerlo y sostenerlo resistiendo la marea que intenta llevarnos a un pasado con fuertes estereotipos que se reencuentra con un nuevo presente-futuro repleto de infantilizaciones, desconocimientos y vacíos educativos.

 

Ensayemos algunas respuestas tan contundentes como posibles

  • Porque nuestros contratos fundacionales desde la socialización y el juego (en el caso del jardín de infantes) y desde lo asistencial (en el caso del jardín maternal) nos siguen de alguna manera tironeado a ciertos forcejeos que ensombrecen en muchas oportunidades nuestros avances y la constante retroalimentación que nos caracteriza como nivel.
  • Porque aún nos adeudamos la inclusión de los contenidos/saberes desde nuestra impronta peculiar, alejados de la estricta disciplinariedad, trabajados imbricadamente, reconociendo la diferenciación y articulación que da cuenta de las especificidades de nuestro nivel.
  • Porque todavía tenemos pendiente la inclusión del juego y el conocimiento, reconociendo el extremo valor educativo y complementario de ambos para la enseñanza y las propuestas pedagógicas con los y las más pequeños y pequeñas, desde sus definiciones y relaciones específicas, necesarias, actualizadas y pertinentes.
  • Porque pese a no lograr abandonar ni los estereotipos históricos ni la no aceptada primarización, no encontramos los modos de enseñar respetando las identidades de nuestras infancias actuales, el enfoque basado en formar sujetos protagonistas y la necesaria autonomía docente para poder poner en juego aquello que le compete de forma responsable y reflexiva.
  • Porque pareciera que seguimos creyendo en las soluciones luminosas que se implantan —tantas veces— desde culturas alejadas del abanico diverso de las nuestras, y se presentan como soluciones mágicas y únicas que enredan aún más la compleja madeja educativa.
  • Porque esta pandemia —no elegida pero real— nos complejiza con el uso de la virtualidad (aborrecida por muchos y elogiada por demás por otros) que acrecienta los desafíos pendientes de la educación inicial y agrega la complejidad de la «no presencialidad», que para nada se refiere a la «no presencia» y a la «no continuidad pedagógica».
  • Porque pareciera que no logramos aprender y comprender que todo lo impuesto cae en el vacío, que no hay únicas opciones sino un abanico de posibilidades ni únicas ni repetibles, que deben ser contextualizadas y elegidas con criterios diversos pero siempre vinculadas con aquellos y aquellas a quienes van destinadas desde quienes las seleccionan en consecuencia.
  • Porque aún nos inundan las grietas educativas, las luchas de poder, el acento ubicado en las diferentes denominaciones, las creencias acerca de la existencia de actividades únicas «consideradas las adecuadas», que descartan otras previas en lugar de darles lugar a todas las que sostengan la coherencia con el enfoque de enseñanza y el sujeto que queremos formar, adecuando y actualizando lo necesario.
  • Porque ya sabemos y vivenciamos que en la actualidad la mejor opción para organizar las propuestas de enseñanza son las secuencias didácticas/de actividades —si prefieren «secuencias» a secas— porque dan cuenta de la necesaria posibilidad de retomar las propuestas a fin de establecer variados acercamientos a los contenidos/saberes/objetos de conocimiento para fortalecer las posibilidades del enseñar y el aprender.
  • Porque todavía nos contradecimos en las definiciones acerca de las intervenciones, coherentes y pertinentes o no, y en el reconocimiento de lo valioso de los aportes de los educadores en los procesos de aprendizajes infantiles, reconociendo a su vez que es la propuesta la que convoca o expulsa a los niños y niñas de su participación en las mismas, tanto el tipo de propuesta como el modo desde el cual es desarrollada y sostenida por los saberes educativos de los docentes.

Desde esta mirada acerca de la educación infantil y los puntos recién presentados, estamos haciendo mención a muchos de los «irrenunciables de la educación inicial». Por esto, considero indispensable retomar los emblemáticos y fundamentales principios de Zabalza, que son en realidad aquellos que expresan con pertinencia y claridad los ejes fundamentales que sostienen nuestro ser y devenir educativo.

 

En la actualidad, la mejor opción para organizar las propuestas de enseñanza son las secuencias didácticas/de actividades porque posibilitan retomar las propuestas y variados acercamientos a los contenidos/saberes/objetos de conocimiento para fortalecer las posibilidades del enseñar y el aprender.

 

«No me es posible dejar de mencionar muy especialmente los diez aspectos claves de una Educación Infantil de calidad, que de alguna manera “ordenaron” nuestras ideas y acciones, y que como el mismo Miguel escribe, son “… una especie de propuesta de decálogo en relación a la Educación Infantil de calidad. Se trata de 10 puntos que, en mi opinión, constituyen aspectos fundamentales de cualquier propuesta o modelo de Educación Infantil… Ya sé, de sobra, que no hay verdades absolutas y que todo puede y debe ser discutido. Pero con el mismo convencimiento habría que afirmar que no todo lo que se hace o hacemos en Educación Infantil está igual de bien hecho. Que se debe, por tanto, seguir insistiendo en que hay ciertos aspectos que conviene destacar, resaltando su importancia, puesto que constituyen condiciones básicas para una Educación Infantil de calidad…” y el propio Miguel retoma:

En mi opinión, los 10 aspectos claves de una Educación Infantil de calidad son los siguientes:

  1. Organización de los espacios. El espacio acaba convirtiéndose en una condición básica para poder llevar a cabo muchos de los otros aspectos clave.
  2. Equilibrio entre iniciativa infantil y trabajo dirigido a la hora de planificar y desarrollar las actividades.
  3. Atención privilegiada a los aspectos emocionales.
  4. Uso de un lenguaje enriquecido.
  5. Diferenciación de actividades para abordar todas las dimensiones del desarrollo y todas las capacidades.
  6. Rutinas estables.
  7. Materiales diversificados y polivalentes.
  8. Atención individualizada a cada niño y a cada niñ
  9. Sistemas de evaluación, toma de notas, etc., que permitan el seguimiento global del grupo y de cada uno de los niños/as.
  10. Trabajo con los padres y madres y con el entorno (escuela abierta).*

Desde esta mirada podemos retomar el lugar de la Educación Infantil, la Educación Inicial, y su peculiar importancia como primera inserción de los niños pequeños en el espacio de lo público (con todo lo que esto implica) y volver a detenernos en el lugar fundamental que adquieren las instituciones educativas y los educadores, destacando muy especialmente las acciones y propuestas que desarrollan y los modos en que son puestas en juego desde el compromiso, el respeto, las esperanzas y la confianza en las posibilidades y potencialidades infantiles».1

* Zabalza M. A. (1996). Calidad en la Educación Infantil. Madrid: Narcea.

 

 


Accede al Capítulo 3 del libro Zabalza, M.A. Calidad en la Educación Infantil. 1996. Madrid: Narcea que desarrolla extensamente cada uno de los 10 principios claves.

 

Para profundizar sobre las 10 ideas para una Educación Infantil de calidad, ingresá al Portal y accedé a una entrevista a Zabalza Beraza y a su conferencia «Coreografías didácticas para una enseñanza innovadora».

  • «Educación Hoy: Entrevista a Miguel Zabalza Beraza»
  • «Miguel Zabalza Beraza (Fundación Lúminis + Fundación El Libro – 2017)»

 

 

 

Rescates posibles para esta actualidad y el deseado retorno/ «regreso con gloria» 

Reconociendo la complejidad de la realidad que nos toca vivir, con la tristeza y la angustia sobre los hombros y en el corazón, necesitamos reinventar las esperanzas y reinventarnos como sociedad (mundial). Sin embargo, para reconocer estos sentidos es importante poder hablar del dolor de lo que estamos viviendo y desde allí ubicarnos en las construcciones de lo posible y lo deseable después de (y durante) todo lo transitado y aprendido, sustentando la idea de todo lo que pudimos y podemos comprender/aprender/superar/alcanzar.

Somos tantos los que, desde el profundo conocimiento de lo escolar y la valoración intensa de lo educativo sostenemos la fundamental —aunque todavía en pausa— presencialidad y corporeidad (con abrazos incluidos), el complemento de lo virtual por ahora y con determinados aspectos que podremos continuar sosteniendo, el proceso largo que aún nos queda por vivir para paulatinamente retomar las «costumbres escolares y argentinas» que tanto añoramos, modificadas y enriquecidas por todo lo transitado y supuestamente apropiado.

Es fundamental mantener la seguridad de que nunca dejamos de hacer escuela, enseñar y ser docentes, aunque adecuándonos con compromiso y esfuerzo a la situación, sustentando la importancia de las tareas y acciones. Y los educadores, una vez más, asentándose a la vanguardia de las ideas creativas, con las responsabilidades profesionales a flor de piel.

Cabe aclarar que, según muchos, no necesitamos modificar la esencia de lo escolar ni pensar en un cambio de enfoque. Por el contrario, se trata de incluir algunos aspectos que podemos considerar una especie de «beneficios secundarios» si la situación lo posibilita; por ejemplo, incluir reuniones virtuales cuando se complique en algunos casos la presencialidad, organizar carpetas didácticas virtuales sin que eso implique descartar lo escrito de puño y letra e impreso. Podemos reconocer que algunos aspectos vinieron para quedarse y ayudarnos a pensar que un zoom nos permite la participación de educadores de todo el país y —aunque no reemplaza los mates compartidos que aúnan lo educativo y lo afectivo— pueden ser en algunas ocasiones una buena oportunidad. Por sobre todo debemos recordar que esto no fue elegido, fue necesario e importante, no concibe grietas de ninguna especie, no tiene lugar para las luchas de poder que nos distraen de lo importante. Desde esta mirada el retorno debiera concretarse si y solo si la vida y la salud no corren riesgos y se respetan las posibilidades e identidad de nuestras infancias, tan sabias y necesitadas de adultos responsables que los ubiquen verdaderamente en el centro de las escenas.

 

Es fundamental mantener la seguridad de que nunca dejamos de hacer escuela, enseñar y ser docentes, aunque adecuándonos con compromiso y esfuerzo a la situación, sustentando la importancia de las tareas y acciones.

 

Algunos aspectos fundamentales a considerar cuando llegue el retorno, en tiempo y forma 

 Mucho vínculo, primero a través del sostén de la mirada y la voz.

  • Mucha paciencia.
  • Mucha escucha.
  • Mucho juego.
  • Propuestas de asambleas, consejos escolares o filosofía para/con niños.
  • Reiteración de las secuencias desarrolladas desde la virtualidad, ya que asumirán otras posibilidades y opciones.
  • Y, sobre todo, no olvidar jamás que dejamos huellas contundentes en nuestros pequeños/as alumnos/as, con lo cual es absolutamente necesario sostenerlos en su inclusión en el mundo de la mano cálida de un educador comprometido desde lo afectivo, lo ético y lo educativo.

 

La vida está por empezar
Marta Gómez

No jugaremos a la guerra, rueda que rueda.
Inventaremos un lugar para escondernos
de los fantasmas, de las brujas, de los truenos,
de todo lo que nos asusta y nos devela.

Inventaremos una historia que contar,
la pintaremos de amarillos y de soles
y cuando el cuento casi esté por terminar
nos inventamos un final con más colores.

Ale, Ale, la vida está por empezar.
Ale, Ale, no hay que perderse ni un segundo.
Hay que inventarse mil pretextos y cantar,
que hoy más que nunca una canción precisa el mundo

Ale, Ale, la vida acaba de empezar.

 

Escuchá la canción interpretada por la cantante y autora colombiana.

  • «Marta Gómez y Ale – La vida esta por empezar»

 

 

Nota

  1. PITLUK, Laura. Prólogo al libro de ZABALZA BERAZA Miguel A. (2016). Educación Inicial y territorio. Homo Sapiens. Rosario.

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