Ver para leer: Libro-álbum: un contrapunto entre imagen y texto

Contrapunto entre imagen y texto; diálogo entre lenguajes; con elementos del cine, la historieta o la publicidad, el libroálbum ensancha los márgenes de la literatura proponiendo al lector el desafío de ser activo en la construcción de un sentido que se nutre a partir del juego con las formas y el lenguaje.

Es claro que cuando un texto llega a un lector, sobre todo infantil, hay detrás un largo proceso de selección por parte de las editoriales, las sugerencias curriculares, los organismos gubernamentales a través de los planes de lectura, los bibliotecarios y docentes, los padres, entre otros.
Una de las primeras decisiones que se toman antes de poner en contacto a los libros con los lectores es la selección de lo que se va a ofrecer en la biblioteca o en el aula. En este aspecto la literatura infantil ha recibido con cierto recelo a los géneros innovadores, a aquellos que buscan la experimentación o presentan rupturas estéticas y ha sido más proclive a reforzar la tendencia a lo conocido.
La selección de los textos es clave en relación a las prácticas de lectura ligadas a la formación literaria de los lectores. Es por eso que se desarrollan en los párrafos siguientes algunascaracterísticas de un género relativamente reciente que aporta a ampliar el universo a partir de los desafíos literarios que es capaz de generar.

 

El libro-álbum: mucho más que un libro ilustrado

Si bien la ilustración está presente en casi todos los libros de literatura infantil, estamos ante un objeto cultural diferente y relativamente nuevo. El libro álbum es un género que se caracteriza por la confluencia de dos lenguajes: el lingüístico y el visual. Cuando se dice confluencia se busca afirmar que ambos lenguajes se complementan en la construcción del sentido y esto es muy distinto a que una imagen acompañe o enriquezca un texto literario. Esta relación particular está dada por un contrapunto en el que la imagen narra lo que la palabra no dice, o la palabra dice lo que la imagen no comunica, es decir, dialogan entre sí de manera activa conjugándose en una unidad estética y de sentido.
El texto suele ser breve o en algunos casos inexistente. El género explota la importancia de la imagen en nuestra cultura y experimenta su potencial de innovación en el mundo de la literatura infantil. Su forma de construir el sentido nos obliga a ampliar el concepto de lectura, que no se restringe entonces al texto verbal. Este género se nutre de los recursos del cine, la historieta o la publicidad ensanchando los márgenes de la literatura, rompiendo estereotipos, desafiando las concepciones más conservadoras dentro del campo de la literatura infantil ya que pone en cuestión las ideas acerca de lo que se considera leer.
El lector es un partícipe activo en la construcción de sentido, que inclusive lo puede hacer antes de leer de manera convencional. Esta es otra de las razones por las que este nuevo género plantea desafíos: contar historias que provocan lecturas complejas, juegos literarios con procedimientos ricos en recursos estéticos que promueven que es posible «la lectura antes de la lectura» en un complejo intercambio con los diversos lenguajes implicados.

 

El destinatario infantil

Un gran universo de la literatura infantil le ha propuesto a esta franja etaria una literatura devaluada sobre el supuesto de que el niño carece de experiencias de vida que le permitan comprender ciertas cosas, con un lenguaje desprovisto de riquezas o simplificado.

 

El lector es un partícipe activo en la construcción de sentido, que inclusive lo puede hacer antes de leer de manera convencional.

 

En gran medida se puede afirmar que ciertas propuestas le negaron a la literatura infantil la posibilidad de ser literatura, en el sentido de textos que tengan un particular trabajo con el lenguaje y que busquen provocar con él un hecho estético. Según Devetach, «Cuando hay un inteligente manejo estético del autor, el lector podrá tener acceso a nuevos aspectos de la realidad». Y en esto reside (o debería residir) lo pedagógico en la literatura infantil. Winchesky expresa: «Si se entiende el libro infantil como un mensaje entre un autor adulto y un lector niño, el acto de leer por el cual se completa el fenómeno literario es un acto de aprendizaje».
Históricamente se han escrito infinidad de libros para niños que se utilizan para enseñar valores, ortografía o normas en un vicio reduccionista que atenta contra la literatura como arte. Se produce así un corrimiento de la especificidad propia de lo literario en lo que Díaz Rónner denomina una «superposición disciplinaria». No se trata de buscar textos que «enseñen temas» sino de buscar textos que provoquen en el lector la posibilidad de construir sentidos para apropiarse de una manera de ver el mundo. No hay mejor manera de enseñar literatura que la de ofrecer lecturas potentes y desafiantes. Literatura es ante todo disfrute, imaginación, creatividad, en fin, nuevos modos de ver el mundo.

 

El libro álbum en la biblioteca escolar

Se sabe que la edición de libros álbum es costosa pero no es la única razón por la cual fue difícil la llegada de este género a las bibliotecas escolares. La selección literaria en los ámbitos escolares ha sufrido una tendencia a buscar materiales que se vean como «útiles» para las aulas por su relación con ciertos contenidos curriculares, muy lejos de lo que sugiere el libro álbum con su propuesta desafiante en torno al juego con las formas y el lenguaje.
En los últimos años asistimos a una renovación de los materiales. Entre los muy ricos y variados libros que han llegado a las bibliotecas escolares de la mano del Plan Nacional de Lectura se incluyen numerosos títulos de este género.
Teniendo en cuenta que por su costo es difícil que los niños accedan a ellos en su entorno familiar, es importante que las bibliotecas escolares faciliten a la población infantil el encuentro con este género.

 

Nuevas formas de lectura, nuevos sentidos

Tan importante es la elección de un libro que por su potencia estética y narrativa desafíe a nuestros lectores, como la propuesta que el bibliotecario y/o docente realiza a la hora de ponerlo en la mano de los niños. Es en este punto fundamental que la intervención del docente no se oriente a cerrar el sentido, suponiendo de antemano adónde se quiere llegar. Más importante es la escucha atenta de lo que los niños van descubriendo, y compartir colectivamente estas lecturas para enriquecer y ampliar las interpretaciones. Este género nos abre puertas en este sentido, puesto que hay tanto dicho por la imagen que muchas veces se hace necesario hablar y compartir lo que los niños ven en ellas para ir tejiendo entre todos una interpretación cada vez más rica. La intervención docente es, por tanto, fundamental para dar lugar a las voces de los lectores, para profundizar, abrir, complejizar, enriquecer, poner en contraste lecturas.
Abrir en las aulas o en la biblioteca espacios para la experimentación con este género supone brindar a los niños-lectores la posibilidad de ser protagonistas en la construcción del sentido y explotar al máximo el juego estético que propone cada obra a partir del contrapunto entre imagen y texto que plantea el libro-álbum. «Nunca es cuestión de encerrar al lector en un casillero, sino más bien de lanzarle pasarelas, o mejor aún de darle la ocasión de fabricar sus propias pasarelas, sus propias metáforas» (Michel Petit).

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