Desafíos de la educación inicial en la actualidad… Permanencias y novedades

Retomando lo desarrollado en los dos artículos anteriores, abordaremos en este los desafíos actuales de la educación inicial, que me gusta mencionar como «deudas pendientes» en relación con las reflexiones educativas que nos permiten sostener nuestros «irrenunciables», es decir, aquellos aspectos que son parte de nuestra identidad a los que no queremos ni debemos renunciar.

 

«Avanzar como se pueda,
eligiendo la manera.
La marea baja y sube,
somos náufragos de arena.
Avanzar, no es, pisotear lo que vivimos.
Avanzar, no es, otra cosa que vivir.
Y avanzar,
y avanzar,
y creer
que a pesar de todo, hay que avanzar
».

Nahuel Pennisi, «Avanzar»

 

 

Desde esa mirada propuesta en la canción, desarrollaremos ideas vinculadas con las permanencias y las novedades que nos fortalecen como nivel con identidad propia, pensando a su vez en cómo se conjugan en estos tiempos presentes.

 

Desafíos pendientes de la educación inicial 

Parto de la idea de considerar, dentro de estos desafíos pendientes, algunos aspectos que convocan a las reflexiones educativas actuales. Sostengo la mirada en la necesidad de un análisis crítico de nuestras propuestas y acciones como nivel, con sus propias peculiaridades. Para mi gusto, nos adeudamos aún repensarnos, preguntándonos por los «para qué» y «por qué» de nuestras decisiones y propuestas para decidir qué sostener, qué modificar, qué incluir, qué y cómo adecuar lo necesario para no contradecir ni el enfoque educativo que tanto nos costó construir, ni abandonar aquellas propuestas que nos otorgan sentidos históricos y actuales, a los cuales no queremos renunciar porque nos fortalecen, nos actualizan y pertenecen a aquellas cosas que el viento nunca se podrá llevar; también para incluir —sin que ocupen el único lugar posible en nuestros escenarios pedagógicos— aquellas nuevas y diversas opciones que pueden enriquecer y colorear nuestro abanico de posibilidades.

En primer lugar, quiero destacar una vez más la idea de sostener la mirada en nuestras infancias y las propuestas educativas coherentes y adecuadas para ellas, desde todos los sentidos posibles:

  • desde su adecuación a las posibilidades y deseos de niños y niñas,
  • desde su coherencia con el enfoque y la ideología que lo ponen de manifiesto,
  • desde la consideración de nuestra identidad y sus peculiaridades, sosteniendo aquello que consideramos pertinente, adecuando lo que es necesario e incluyendo aquello que creamos oportuno,
  • desde el respeto por los derechos y posibilidades de todos y todas.

Lo necesario e irrenunciable

Centrar la mirada en los niños y niñas, porque es la mejor forma de detectar la validez de las ideas y acciones.

Sostener que no hay nada que justifique a un solo niño o niña con una lágrima en los ojos, ni que se desperdicie el tiempo de las infancias en cosas sin sentido.

Recordar que la organización y puesta en juego de propuestas de calidad pedagógica, imbricadas con lo vincular y afectivo, son el modo óptimo de generar la continuidad pedagógica, el cuidado educativo de nuestras infancias y sus trayectorias escolares.

En relación con estos aspectos caben las siguientes preguntas: ¿quiénes nos convencieron de que lo emocional se trabaja de manera separada de las propuestas de enseñanza y con compartimentos diferenciados entre sí? ¿Por qué? ¿Cómo?

  • Destacar que los educadores dejamos huellas imborrables en los procesos infantiles y somos testigos participantes de los mismos; nuestras acciones e intervenciones establecen una gran diferencia en las posibilidades de los niños y niñas, muy especialmente en la educación inicial que, además, marca el recorrido que transitarán en el devenir de sus procesos educativos.
  • Reconocer que la educación inicial vivencia una especie de tironeo entre los estereotipos que nos atrapan en el pasado y la primarización que no queremos. En este punto se hace necesario realizar una mención especial a los estereotipos, vinculados con las propuestas sin sentido (al estilo de «pegar papelitos de color amarillo adentro de un círculo» creyendo que así se trabaja y aprende «el color amarillo» y la famosa noción «adentro-afuera») y las acciones lineales (que se expresan tantas veces a través de consignas escondidas en canciones, inclusión de un sistema de recompensas y castigos y solicitud de respuestas únicas, sin sentido y sin posibilidades para nuestras infancias actuales).

 

Tres ejes fundamentales para destacar 

1. Cuidarnos de las modas 

Las modas son parte de un sistema de consumo que se asienta en la posibilidad de ubicar bien arriba algunos «aspectos o elementos», creyendo que son la salvación y lo «top» que otorga sentido a las ideas, acciones y decisiones. Sean cuales sean, nacen para decaer con la idea de dar lugar a otras que ocupen el próximo centro de la escena, de ahí el paralelo que establezco con estas modas educativas que se incluyen considerándose la salvación de las problemáticas escolares y decantan cuando no logran este objetivo. ¿Por qué será que no lo logran? Porque ninguna propuesta específica soluciona las problemáticas pedagógicas ni los debates educativos. Los mismos se abordan adecuadamente cuando se incluyen las nuevas propuestas sin desterrar denigrando a las otras, con las que debieran compartir los escenarios didácticos, a modo de abanico colorido de posibilidades para que cada educador, en equipo, seleccione los pertinentes para cada momento y situación peculiares.

Por otra parte, y no menos importante, considero que la única forma de reestablecer, enriquecer y sostener lo posible e importante se asienta en la idea de contar con educadores comprometidos, profesionales autónomos y responsables, que toman sus propias decisiones considerando a sus alumnos/as y su contexto.

 

2. Centrar los debates educativos en lo importante 

Pienso que en el sistema educativo damos vueltas circulares sobre los mismos debates sin lograr acercarnos a abordajes o soluciones posibles, porque confundimos cuáles son las ideas que realmente debemos debatir sin confundir la centralidad de las reflexiones y acciones educativas.

Considero que, cuando discutimos tantas veces sobre aspectos sin sentido, nos alejamos de pensar acerca de lo importante, de aquello que verdaderamente puede instalarnos en otros lugares, ideas y espacios posibles, y que es ese recorrido el que nos permitirá buscar en cada momento aquellas mejores posibilidades y oportunidades.

Me refiero, por ejemplo, a debatir innecesariamente acerca de si debemos o no planificar, enseñar, intervenir, evaluar, sabiendo que obviamente debemos porque nuestra función es educativa, solo que debemos reflexionar acerca de los enfoques, los modos, los estilos desde los cuales lo realizamos… y es así como establecemos las verdaderas diferencias.

 

3. Los «negociables» y los «no negociables»

Desde estos términos que considero verdaderamente conmovedores e intensos, alejados de su posible connotación vinculada con la referencia a «negocios», intensifico mis reflexiones sobre aquellos aspectos que considero «negociables» en el sentido de que se pueden negociar, haciendo referencia a lo didáctico, es decir, a abordar los contenidos en diferentes planificaciones, con diversas extensiones y organizaciones, a través de distintas propuestas, por ejemplo.

En cambio, los «no negociables» refieren a lo ético, a aquello que no se puede ni se debe negociar, abordado en el inicio de este artículo cuando hacíamos mención a la centralidad en nuestras infancias y la prioridad ubicada en ellas y al inmenso respeto por lo que son, lo que necesitan y lo que pueden.

 

Nos adeudamos repensarnos, preguntándonos los «para qué» y «por qué» de nuestras decisiones y propuestas para decidir qué sostener, modificar, incluir, qué y cómo adecuar lo necesario sin contradecir el enfoque educativo ni abandonar las propuestas que el viento nunca se podrá llevar ni las nuevas opciones.

 

A modo de cierre y continuidad

Hemos desarrollado diversos aspectos vinculados con los desafíos de la educación inicial en la actualidad: sus permanencias necesarias y novedades posibles.

Los vuelvo a convocar a seguir reflexionando conjuntamente y a no bajar los brazos ni los abrazos, porque nuestros niños/as y nuestro nivel así lo necesitan.

 

«Lo difícil,
es abrir la puerta,
dejar los rincones,
y echarse a correr.
[…]
Avanzar como se pueda,
eligiendo la manera.
La marea baja y sube,
somos náufragos de arena.
Avanzar, no es,
pisotear lo que vivimos.
Avanzar, no es,
otra cosa que vivir y avanzar.
Y avanzar,
y creer,
que a pesar de todo,
hay que avanzar».

 

Accedé al video de la canción citada en el artículo.

  • «Nahuel Pennisi – Avanzar». (1:28).

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